FIESTA
DEL LIBRO Y LA CULTURA EN LA CIUDAD DE MEDELLÌN 2018
Todo empezó como un pequeño
festival cultural en una ciudad que se despertaba de una pesadilla. En 2007
Medellín no imaginaba que ese encuentro de libreros que sacaban sus mercancías
a la venta en el Jardín Botánico se iba a convertir en uno de los principales
eventos feriales de América Latina. Pero la continuidad y la persistencia
permitieron que los habitantes tuvieran la oportunidad de valorar la
importancia de un evento público de calidad, con énfasis en la formación de
lectores.
El origen de los recursos con
los que se hace la Fiesta marca una diferencia con la mayoría de las ferias del
libro en América Latina, pues en algunos países del área son las cámaras del
libro, es decir, el gremio de la industria editorial, las dueñas de los
eventos. Esto obliga a que la administración de la ciudad tenga muy claro el
panorama del desarrollo de este sector de las industrias culturales y su
voluntad de intervenir activamente para impulsar la economía en términos
equitativos.
Crear el gusto por la lectura
es la tarea central del evento. Las ferias privadas responden al objetivo de
vender libros y asumen que la venta creará como consecuencia un universo
lector. Esta lógica dice que si hay libros en el mercado, habrá lectores. Sin
embargo, en Medellín hemos invertido este razonamiento y formulamos la ecuación
en términos de la creación de una atmósfera propicia para que la ciudad sueñe
con la fantasía y la imaginación, que valore el conocimiento y sienta que es
parte integral de la vida en nuestra sociedad. Luego vendrán los libros y
seguramente llegarán las ventas para la industria editorial. Esta es una
declaración de principios que la Fiesta del Libro y la Cultura de Medellín ha
mantenido vigente en estos primeros diez años de existencia.
En 2007, cuando se hizo la
primera edición de la Fiesta del Libro, hubo 13 entidades participantes en el
área de promoción de lectura que hoy ocupa buena parte del Jardín Botánico. En
2017 participaron 37 y en total han trabajado, en las 11 ediciones, más de 70
entidades especializadas en la tarea de animar a los potenciales lectores para
que asuman la lectura como una opción de vida. No hay otra manera de realizar
un proceso efectivo con nuestros niños, jóvenes y demás personas interesadas en
la lectura en Medellín y en Antioquia.
El resultado es una oferta de
talleres diversa, rica y profesional para los estudiantes y para el público
general, preparada por los incansables gestores culturales y promotores de
lectura con los que cuenta nuestra ciudad.
En 10 años el crecimiento de
la Fiesta se ha hecho evidente en muchos aspectos. Bastaría mencionar que el número
de visitas se ha multiplicado por diez desde aquella primera edición para
entender que los retos económicos, logísticos y conceptuales son cada vez
mayores. El origen de los recursos destinados al evento requiere que su manejo
sea transparente y orientado por la filosofía de lo público. Y la vinculación
de otros socios públicos y privados a la Fiesta del Libro es una manera de
conectar a estos dos pilares de la vida de la ciudad. Es un mensaje a los
habitantes de la región que ven en esta alianza la voluntad del Estado y de los
habitantes de Medellín de construir colaborativamente una sociedad abierta a
las necesidades y a las realidades de los ciudadanos.
La asociación con entidades
privadas es un síntoma de fortaleza de la sociedad civil que respalda los
proyectos más queridos por la ciudadanía. No hay dudas de que la Fiesta del
Libro es mucho más que un evento de 10 días. Durante buena parte del año la
ciudad trabaja en función de la Fiesta que se realiza en septiembre. Los
colegios, las entidades de promoción de lectura, los libreros, editores,
distribuidores, todos los participantes saben que esto es un proceso que
involucra a mucha gente y que requiere muchos recursos.
La Alcaldía de Medellín, a
través de la Secretaría de Cultura Ciudadana, lleva a cabo además otros dos
eventos masivos relacionados con la lectura: la Feria Popular Días del Libro,
que se realiza a finales de abril o en mayo, y la Parada Juvenil de la Lectura,
en julio. Son abrebocas del gran encuentro de septiembre, cuando la gente de la
ciudad visita la Zona Norte para vivir la Fiesta de todos.
La Fiesta ha cambiado muchas
cosas en la ciudad. La Zona Norte, sector donde están localizadas instituciones
fundamentales en esta historia de más de diez años de entusiasmo, pasó de ser un
lugar en el que a nadie se le ocurriría ir a leer y a reunirse con otros, para
convertirse en un punto de encuentro esperado por cientos de miles de personas
que creen en la palabra y en el pensamiento. El miedo a la violencia de otro
tiempo se transformó en deseos de vivir y de ejercer el derecho de los seres
humanos al conocimiento y al disfrute de la imaginación y la fantasía. Durante
los días de la Fiesta del Libro los visitantes se contagian del espíritu cívico
y asumen actitudes de respeto por las normas como garantía de que todos por
igual, sin distingos de ninguna naturaleza, son los dueños de la Fiesta.
País invitado
Eventos Culturales
Es hora de Leer a Frankenstein
Frankenstein en Medellín
Un cuento de Reinaldo Spitaletta,
ilustrado por Juan Esteban Tobón
Un cuento de Reinaldo Spitaletta,
ilustrado por Juan Esteban Tobón
Autor
Reinaldo Spitaletta
Reinaldo Spitaletta
Ilustrador
Juan Esteban Tobón
Juan Esteban Tobón
https://fiestadellibroylacultura.com/cuenticoamarillo/Frankenstein.pdf
Es hora de registrar los momentos en la Fiesta del Libro y la Cultura como grupo de Historia del Arte
Es hora de registrar los momentos en la Fiesta del Libro y la Cultura como grupo de Historia del Arte




















